Puebla es uno de los 31
estados que junto con el Distrito Federal
conforman las 32 entidades federativas de
México.
Su capital es Puebla de
Zaragoza. Colinda al este con el estado de
Veracruz; al poniente con los estados de
Hidalgo, México, Tlaxcala y Morelos y al sur
con los estados de Oaxaca y Guerrero. Puebla
no tiene salida al mar, y presenta un
relieve sumamente accidentado. Su superficie
es de 34.251 Km², en la cual viven más de
cinco millones de personas, que convierten a
este estado en el quinto más poblado del
país. Asimismo, en la región de la Sierra
Norte de Puebla (que forma parte de la
Sierra Madre Oriental) es donde se concentra
la mayor población de hablantes nativos de
náhuatl a nivel nacional.
El estado de Puebla ha sido
de gran importancia en la historia de
México. Dentro de él se han hallado los
restos más antiguos del cultivo de maíz en
la región de Tehuacán; fue el escenario de
ciudades prehispánicas tan importantes como
Cantona y Cholula. Durante la época
colonial, la ciudad de Puebla llegó a ser la
segunda ciudad en importancia de la Nueva
España, gracias a su ubicación estratégica
entre la Ciudad de México y el puerto de
Veracruz. A finales del siglo XIX, el estado
fue uno de los primeros en industrializarse,
gracias a la introducción de telares
mecánicos que favorecieron el desarrollo de
las actividades textiles. A pesar de todo
ello, en fechas más recientes. Municipios de
las regiones Mixteca, de la Sierra Norte y
de la Sierra Negra se han convertido en
expulsores netos de población, cuyos
destinos principales son la Ciudad de
México, y desde hace dos décadas, los
Estados Unidos.
El nombre del estado se debe
a su capital, Heroica Puebla de Zaragoza,
fundada por los españoles el 16 de abril de
1531 con el nombre de Puebla de los Ángeles.
Aunque posteriormente fue elevada al rango
de ciudad, se le siguió llamando Puebla
hasta la actualidad. La leyenda dice que
los ángeles bajaron en sueños a Julián
Garcés, primer obispo de Tlaxcala, y le
señalaron el lugar donde había de fundar la
nueva población española en el valle
Poblano-Tlaxcalteca. En recuerdo de ello, el
escudo concedido por Carlos V a la ciudad
consiste en una iglesia de cinco torres
sostenida por dos ángeles.
Al concluir la Guerra de
Independencia, Puebla fue una de las
provincias del Primer Imperio Mexicano. Al
promulgarse la Constitución de 1824, la
provincia se convirtió en Estado Libre y
Soberano de Puebla, que es su nombre
oficial.
Patrimonio Cultural del
Estado de Puebla:
El estado de Puebla cuenta
con una legislación de protección al
patrimonio cultural de los poblanos. De
acuerdo con la Ley de Fomento Cultural del
Estado de Puebla, se consideran patrimonio
cultural los testimonios históricos y
objetos de conocimiento que continúen la
tradición histórica, social, política,
urbana, arquitectónica, tecnológica,
ideológica y de carácter económico de la
sociedad que los ha producido. Este tipo
de creaciones pueden obtener su
reconocimiento como Patrimonio Cultural del
Estado mediante declaratoria del Ejecutivo
estatal en consulta con el Consejo Poblano
de Cultura. Entre las obras que han sido
declaradas Patrimonio Cultural del Estado de
Puebla se encuentra el Huey Atlixcáyotl, que
obtuvo ese reconocimiento en 1996.
Gastronomía:
La gastronomía poblana,
producto del mestizaje que devino con la
Conquista de México por parte de los
españoles, es una de las más representativas
de la República Mexicana. Numerosos mitos
están asociados a algunos de los platillos
más conocidos de la gastronomía regional del
estado, a la que se suele identificar en
México con relación a dos platillos que se
consideran platos nacionales del país: el
mole poblano y los chiles en nogada. Sobre
el mole, la leyenda dice que fue creación de
sor Andrea de la Asunción, del convento de
Santa Rosa en la ciudad de Puebla. Esta
monja habría creado el platillo en ocasión
de la visita del obispo a su congregación.
En la leyenda, el nombre del plato se asocia
con una expresión de admiración de una
compañera de Andrea de la Asunción al ver a
ésta moliendo los ingredientes
afanosamente; aunque se sabe que el
origen de la palabra mole es de origen
náhuatl y que la mezcla de chiles secos
o frescos en la confección de salsas era una
práctica común en las gastronomías
mesoamericanas precolombinas. A esta base de
chiles, uno de los ingredientes básicos de
la gastronomía mesoamericana, se sumaron las
especias y los aceites llegados con los
españoles, que dieron origen a los moles
contemporáneos, cuya preparación de ninguna
manera es exclusiva de Puebla, aunque el
mole más conocido sea precisamente el
poblano.
Con los chiles en nogada
ocurrió algo similar que con el mole. Este
plato no es otra cosa que un chile poblano
relleno de picadillo de carne de res y
frutas, bañado en salsa de nueces de
Castilla (el fruto del Juglans regia) y
queso de cabra y espolvoreado con granos
frescos de granada y hojas de perejil. La
leyenda asocia la creación de este platillo
con una monja del convento de Santa Mónica,
también en la ciudad de Puebla. El plato
habría sido confeccionado en honor de
Agustín de Iturbide, en ese tiempo,
emperador de México. Sin embargo, la nogada
aparece en recetarios del siglo XVIII, por
lo menos un siglo antes de la independencia
de México, y el chile en nogada no aparecerá
en estos recetarios hasta mediados del siglo
XIX, treinta años después de la abolición
del Primer Imperio Mexicano.
Más allá de estos dos platos
ampliamente conocidos en México y a nivel
mundial, la cocina poblana es muy variada y
comparte con otras gastronomías mexicanas el
mestizaje de elementos indígenas, españoles
y asiáticos, producto de la historia del
país. Sólo en la ciudad de Puebla es posible
encontrarse con gran cantidad de platillos,
desde antojitos como chalupa, cemitas,
tortas, tamales de diversos estilos; hasta
alta cocina internacional y bebidas tan
particulares como la pasita, única de la
Angelópolis. En toda Puebla, la base de la
comida es el maíz, el frijol y el chile, y
estos tres elementos se combinan para
producir una gran cantidad de platillos,
como las enfrijoladas, que se consumen en
cualquier localidad poblana. Además de la
capital, la cocina poblana se diversifica en
cada una de sus regiones, donde incorpora
características particulares dependiendo de
los recursos e ingredientes disponibles. Por
ejemplo, está el mole de caderas de Tehuacán,
que se prepara en honor del Festival de la
Matanza, en que se sacrifican los chivos de
los hatos familiares. En la Mixteca, el
repertorio gastronómico incorpora insectos
como los cuetlas y los jumiles; cactáceas
como la biznaga y la pitaya; frutos
tropicales como el zapote negro; y a base de
huajes se prepara el huaxmole. En el
centro del estado se pueden encontrar mixiotes, barbacoa y pulque; todos deudores
del maguey; además, está la gran tradición
de lácteos de Chipilo, donde los
descendientes de los vénetos establecidos en
la región continúan produciendo quesos al
estilo de Italia.
Artes populares:
El estado de Puebla es
conocido por su amplia gama de artesanías.
La más emblemática es la cerámica de
Talavera, técnica en la que se realizan no
sólo tibores y vajillas, sino azulejos y
otros elementos de decoración
arquitectónica. De este tipo de cerámica
están recubiertas algunas construcciones de
la capital poblana y otros pueblos
(especialmente en el centro del estado),
como las cúpulas de la Catedral de Puebla,
el templo de Sebastián de Aparicio, la
cocina del convento de Santa Rosa o la Casa
de los Muñecos. San Salvador Huixcolotla, en
el valle de Tepeaca, es la cuna del papel
picado que se emplea como adorno en diversas
festividades mexicanas, como el Día de la
Independencia o el Día de Muertos. La
técnica tiene su origen en la época
colonial, aunque la costumbre de emplear el
papel como elemento en los rituales tiene
sus resabios prehispánicos. En la región de Pahuatlán se manufactura el papel amate
siguiendo una técnica precolombina que se ha
modificado muy poco al pasar el tiempo. Este
papel amate se emplea para la representación
de los espíritus de la mitología de los
nahuas y otomíes de la Sierra Norte, calando
los motivos en el papel. El papel amate
de la Sierra Norte de Puebla se emplea en la
producción artesanal de Guerrero.
También en la Sierra Norte
existe una importante producción de textiles
artesanales, especialmente camisas bordadas
para mujer y los famosos quexquémitl que
emplean las mujeres nahuas y otomíes de la
región. Estas prendas se tejen en telar de
cintura mediante la técnica de brocado con
hilos de lana, casi siempre de color negro y
rojo. Los quexquémitl son parte central de
la indumentaria de las mujeres en la sierra,
y en Cuetzalan tienen un festival que gira
en torno a la exhibición de estas prendas.
Por otra parte, en el sur del estado se
encuentra la producción alfarera de la
Mixteca Poblana. La alfarería de Acatlán de
Osorio e Izúcar de Matamoros se caracteriza
por sus figuras elaboradas de barro casi sin
decoración, aunque en la primera localidad
es característico el empleo de mecates de
palma para decorar ollas y otros utensilios
de uso diario. En la región del centro y
sureste del estado se producen figuras
talladas de ónix y mármol, entre otras
piedras que pueden obtenerse en los
yacimientos de Tepeaca y Tecali de Herrera.
La cestería es común a casi todo el estado,
aunque tiene especial importancia en la
Mixteca y la región de Tehuacán, donde la
palma empleada en su confección crece de
modo silvestre.
Festividades populares:
Existen numerosas
festividades populares en todo el territorio
del estado. Al igual que en otras partes de
México, en Puebla se celebran algunas fechas
cívicas y religiosas de importancia en todo
el país. Forman parte del calendario
religioso las celebraciones decembrinas de
las Posadas y la Navidad, el festejo de Año
Nuevo; los carnavales, la Cuaresma y la
Semana Santa; el Día de Muertos y la
celebración de la Virgen de Guadalupe. En
Puebla se realizan varios carnavales, como
los de Huejotzingo, Xonaca (relacionado
con el Carnaval de Tlaxcala) y San
Jerónimo Xayacatlán; cada uno con
características muy particulares. Además de
estas festividades, cada pueblo tiene sus
propias fiestas dedicadas a los patronos.
Sólo en el caso de la ciudad de Puebla se
registran 83 festividades religiosas en
distintos barrios del centro histórico,
mismas que a decir de Ernesto Licona, son
vividas intensamente por las personas que
participan de ellas. Otras festividades
patronales importantes en el estado son las
que se realizan en torno a la festividad de
San Francisco de Asís en Ciudad de Cuetzalan,
donde se realiza la Feria del Huipil y se
presentan las danzas de Quetzales, Santiagos
y el Juego del Volador; o las relacionadas
con San Miguel Arcángel, que en Atlixco se
engalanan con la realización del Huey
Atlixcáyotl, un festival donde las once
regiones culturales del estado presentan
cuadros de daza tradicional.
Entre las festividades
cívicas que tienen lugar en el estado se
encuentra desde luego la fiesta nacional de
México: el Día de la Independencia (15-16 de
septiembre), en que se conmemora el
aniversario del inicio de la guerra que puso
fin a la dominación española del país. El
Cinco de mayo es otra festividad cívica
importante, puesto que la identidad poblana
está articulada en torno a la Batalla de
Puebla, suceso histórico de principal
relevancia en la historia oficial de México
por ser el momento en que el Ejército de
Oriente y los milicianos mexicanos
derrotaron a los invasores franceses en
1861.
Patrimonio arqueológico:
En el territorio que
actualmente ocupa el territorio del estado
habitaron diversos pueblos desde la época
precolombina. Los testimonios de su
presencia forman parte del patrimonio
cultural de los poblanos, y son protegidos
tanto por autoridades locales como por el
Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH). En Puebla existen varios
sitios arqueológicos aunque sólo algunos se
encuentran abiertos a la visita del público.
Entre estos sitios se encuentran Yohualichán,
sitio del período Posclásico de la cultura
totonaca localizado en la Sierra Norte;
cerca de Oriental se encuentra Cantona,
sitio del Epiclásico mesoamericano; en el
centro del estado está la Zona Arqueológica
de Cholula, una de las más antiguas ciudades
de México; en el sur se encuentran Tepexi el
Viejo y Cuthá, ambas relacionadas con la
cultura mixteca-popoloca. Existen varios
museos que resguardan acervos de piezas
arqueológicas, entre ellos el Museo Amparo
de la ciudad de Puebla, y varios museos
comunitarios como el de Acatlán de Osorio,
dedicado a la cultura mixteca, y el de
Xiutetelco, que contiene piezas.
Arquitectura:
El estado de Puebla posee un
rico patrimonio arquitectónico, que va desde
la Gran Pirámide de Cholula hasta los
modernos rascacielos que se construyen en la
actualidad en la capital del estado.
Precisamente es Puebla de Zaragoza donde se
encuentra una de las mayores concentraciones
de edificaciones coloniales del estado, que
le valieron ser llamada Relicario de América
y la declaratoria de Patrimonio de la
Humanidad para su centro histórico en 1987.
En este conjunto de monumentos se encuentran
numerosas construcciones religiosas y
civiles de estilo barroco y neoclásico.
Entre las más notables se encuentra la
Catedral, la Capilla del Rosario que se
encuentra en el Templo de Santo Domingo; el
antiguo Palacio del Ayuntamiento, la Casa de
los Muñecos, el Templo de la Compañía, el
Edificio Carolino, la Casa del Alfeñique y
numerosos templos católicos.
La época de la
cristianización de los indígenas produjo
numerosas construcciones religiosas en las
localidades de la provincia poblana. Entre
estas hay que señalar los conventos de
Tecali, Tecamachalco, Tepeaca, el Texmelucan
y el Cholula. Algunos de los conventos
poblanos forman parte del conjunto de
monasterios franciscanos de las faldas del
Popocatépetl que fueron declarados también
Patrimonio de la Humanidad en el año de
1994. Se trata de los conventos de Calpan,
Huejotzingo y Tochimilco. Otra construcción
religiosa de relevancia es la Iglesia de
Santa María Tonantzintla, donde el estilo
barroco refleja fuertes influencias
estilísticas de la iconografía indígena,
dando lugar a una construcción mestiza de
gran colorido y profusión decorativa.
Artes:
Puebla tiene una rica
actividad artística. El patrimonio artístico
de los poblanos comprende un legado con
milenios de historia, producto de los
diversos pueblos que han habitado el
territorio del estado desde la época
precolombina. El estado es conocido por la
gran calidad de su arte colonial, que cuenta
con un museo especialmente concebido para la
exhibición de las piezas artísticas
virreinales. El Museo Poblano de Arte
Virreinal, establecido en la capital
poblana, cuenta con una colección de piezas
artísticas que formaban parte de distintas
colecciones públicas y privadas. En las
construcciones coloniales poblanas existen
obras de gran calidad que se integran a la
arquitectura del lugar, como testifican las
numerosas edificaciones religiosas en todo
el estado. Desafortunadamente, el arte sacro
en el estado de Puebla es objeto de saqueo,
al grado que es uno de los estados con
mayores pérdidas artísticas por concepto de
robos de este tipo de piezas artísticas.
El arte poblano contemporáneo
cuenta con mucha menor difusión que las
artes de tiempos pasados. Los centros
educativos juegan un papel importante en la
formación de nuevos creadores. Existen
instancias que promueven la creación
artística, como el Programa de Estímulo a la
Creación y al Desarrollo Artístico de
Puebla, financiado por el Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes y la Secretaría
de Cultura del gobierno del estado. La
principal problemática es que las obras de
creadores poblanos no cuentan con gran
difusión fuera del territorio del estado,
amén de que la producción se concentra en la
capital.
Turismo:
El estado de Puebla es uno de
los principales destinos turísticos en
México. La ciudad de Puebla se encuentra en
la séptima posición nacional en cuanto a
ciudades coloniales preferidas como destino
turístico; no obstante el periodo de
estancia es de apenas 1.6 días, la entidad
poblana se ubica en la séptima posición, tan
sólo por arriba de Querétaro, Querétaro;
Mérida, Yucatán y Morelia, Michoacán.
Otras ciudades del centro del
estado como Cholula de Rivadavia y Atlixco,
así como Tehuacán, ocupan lugares
secundarios como receptores de visitantes.
Llama la atención el caso de Cuetzalán del
Progreso.