La Ciudad de
México es el Distrito Federal, capital de
los Estados Unidos Mexicanos y sede de los
poderes federales de la Unión, de la que
constituye una de sus 32 entidades
federativas.
Por su altura
sobre el nivel del mar, el Distrito Federal
ocupa climas que van desde el templado hasta
el frío húmedo y tundra alpina en las partes
más altas de las sierras del sur. La
temporada húmeda en el Distrito Federal
abarca de mayo a noviembre, si bien la
pluviosidad es mayor entre los meses de
junio y agosto. La última nevada sobre la
ciudad de México ocurrió el 12 de enero de
1967 en la que nevó en toda la ciudad de
México completa. El patrón de las lluvias
indica que son más abundantes mientras mayor
sea la altitud de un sitio. Por ello, las
partes bajas cercanas al vaso del lago de
Texcoco suelen ser más secas que las cumbres
del Ajusco. De igual manera, la altitud
condiciona la temperatura y los ecosistemas
en el Distrito Federal. La zona que
comprende el norte de Iztapalapa, los
territorios de Iztacalco y Venustiano
Carranza y el oriente de Gustavo A. Madero
es la región más seca y templada. En
contraste, las cumbres de Chichinauhtzin y
el Ajusco están cubiertas de bosques de pino
y encino, donde aún es posible encontrar
algunas especies animales salvajes como el
teporingo (endémico de las regiones
volcánicas del centro de México), serpientes
de cascabel y aves de diferentes especies.
Sede de varios
de los principales escenarios de la cultura
mexicana, el Distrito Federal es también un
punto en el que se encuentran expresiones
culturales de las diferentes regiones y
grupos étnicos que forman parte de la
nación. No obstante ser el ámbito urbano más
extenso del país, en la ciudad de México las
expresiones culturales milenarias conviven
al lado de los símbolos de la modernidad.
Cabe destacar que es una de las ciudades en
el mundo con un elevado número de Teatros y
la primera en número de Museos.
Un ejemplo de
los nuevos escenarios es el Muac, primer
museo público de arte contemporáneo en
México. Se ubica en el Centro Cultural
Universitario, dentro de Ciudad
Universitaria de la UNAM, concebido de forma
integral, en su arquitectura, gestión,
museología, interpretación, para el arte
contemporáneo.
Festividades y
otras expresiones de la cultura popular:
El Distrito
Federal es sede de importantes festividades
a nivel nacional, que van desde la secular
celebración del Día de la Independencia en
el Zócalo hasta festividades de orden
religiosa como la Representación de la
Pasión de Jesús en Iztapalapa, el Día de
Muertos en Míxquic o las peregrinaciones a
la Basílica de Guadalupe. Todos estos
sucesos atraen a cientos de miles de
personas procedentes de todo el país y del
extranjero a la capital. Algunas
demarcaciones tienen calendarios saturados
de festividades populares, como Milpa Alta
cuyo número alcanza la cifra de setecientas
fiestas anuales. Al lado de las tradiciones
nativas del Distrito Federal, la inmigración
ha contribuido a la integración en la
cultura capitalina de eventos como la
Guelaguetza, impulsada por los migrantes
oaxaqueños; o bien, la celebración del Año
Nuevo Chino. A finales del siglo XX y
principios del XXI, la globalización ha
permitido la proliferación en la capital de
expresiones extranjeras que se han mezclado
con las preexistentes. Así, por ejemplo, es
posible observar la iconografía del
Halloween en los altares de muertos;
grafitis introducidos por los migrantes que
volvieron, y que forman parte del paisaje
urbano del Distrito Federal; o bien, las
incontables reelaboraciones del rock que
realizan grupos capitalinos, comerciales y
subterráneos.
Aunque el
Distrito Federal no destaca por su
producción de artes populares, es posible en
sus calles, mercados y otros sitios creados
especialmente para el comercio de artesanía
encontrar una gran variedad de productos
venidos de diversas partes del país, a los
que se han sumado otros provenientes de Asia
y países como Guatemala y Ecuador. De la
producción local, hay que señalar la
producción textil de San Miguel Topilejo (Tlalpan).
La ciudad de
México cuenta con una gran tradición oral,
que va desde los muy antiguos mitos como La
Llorona que supuestamente estaría
relacionado con la Cihuacóatl mexica; hasta
la leyenda, muy difundida en los hospitales
capitalinos, de La Planchada que versa de
una enfermera espectral que sana
milagrosamente a los muertos desahuciados de
los que cuida.
De antigüedad
milenaria, el patrimonio cultural de la
ciudad de México contiene muestras
significativas de las culturas que se han
sucedido en el tiempo en su territorio. Los
sitios arqueológicos en el Distrito Federal
son muchos, aunque algunos de ellos son
prácticamente desconocidos. Entre los más
importantes hay que señalar a Cuicuilco, que
posee la construcción más antigua de la
entidad y el Templo Mayor. En este último
sitio se han encontrado piezas de estatuaria
magnífica, como la estatua de Coatlicue o la
Piedra del Sol, dos iconos representativos
del arte mexica precolombino. Y aunque con
la conquista se interrumpió la producción
literaria de los pueblos nativos, algo de
ella ha subsistido hasta nuestros días a
través de las crónicas coloniales, que han
sido investigadas y traducidas por autores
como Ángel María Garibay K. y Miguel
León-Portilla.
Aunque la
colonización española significó la
desaparición del modo de vida de los
mesoamericanos, también implicó el punto de
partida en la formación de la cultura
mexicana de nuestros días. En aquel tiempo
tuvo lugar un proceso de mestizaje que se
observó desde el idioma hasta las
expresiones artísticas. Por ello, y sobre
todo en el siglo XVI, la plástica y la
arquitectura de la ciudad de México y los
pueblos aledaños —notablemente Xochimilco—
fue mezclando elementos indígenas y
europeos. El Centro Histórico de la Ciudad
de México se llenó de grandes construcciones
a lo largo de su historia, al grado que
existen ahí 1.436 edificios históricos
repartidos en 9 km² superficie, muchos de
ellos de origen colonial. Esto ha valido
para que el centro histórico fuese declarado
Patrimonio cultural de la Humanidad por la
UNESCO. En otros sitios del Distrito Federal
fueron construidas edificaciones religiosas
—como el convento de La Asunción en Milpa
Alta, la Catedral de Xochimilco o la Antigua
Basílica de Guadalupe— y seculares —como el
Castillo de Chapultepec o el Ayuntamiento de
Coyoacán—. En la literatura, figuras como
Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de
Sigüenza y Góngora dieron brillo a las
letras en lengua española. El siglo XIX fue
una época de constantes conflictos
nacionales. Por ello, en la primera mitad de
la centuria, no se ejecutaron grandes obras
arquitectónicas en la ciudad ni en sus
inmediaciones. En contraste, el gobierno
porfirista se empeñó en modernizar la
ciudad, y para ello adoptó la moda
arquitectónica francesa de la que son
ejemplos el Palacio de Bellas Artes, el
Palacio Postal y las colonias de clase media
que se desarrollaron en el tiempo aquél,
como la Roma y Santa María la Ribera. En el
siglo XIX, la Academia de San Carlos formó a
muchos de los arquitectos y pintores
mexicanos más representativos de la época,
entre los que hay que señalar la obra
pictórica del mexiquense José María Velasco,
productor de una amplia colección de
estampas del paisaje decimonónico del
Distrito Federal. En la literatura destaca
la novela El Periquillo Sarniento, de
Lizardi, la obra de los escritores liberales
de la Reforma y poetas modernistas del
Porfiriato como Manuel Gutiérrez Nájera.
Luego de que la
Revolución se instaló en el poder, los
gobiernos emanados de ella en la primera
mitad del siglo XX se dieron a la tarea de
fomentar la cultura como un mecanismo de
legitimación. Obras arquitectónicas como el
Edificio La Nacional (que fue el primer
edificio de más de 50 metros habitable) en
la ciudad, el Edificio El Moro, Torre
Anáhuac, Torre Latinoamericana, Edificio
Miguel E Abed, Torre Insignia y la Torre de
Tlaltelolco pretendían dar una imagen de una
ciudad moderna. Se construyeron obras
públicas como la Ciudad Universitaria y se
entubaron los ríos que pasaban por la zona
central del Distrito Federal. Pero fue
especial el desarrollo del muralismo
mexicano con clara vocación socialista,
entre cuyos principales representantes se
encontraban Rivera, Siqueiros y Orozco. El
muralismo se proponía el desarrollo de un
arte que sirviera público para instruir a
las clases trabajadoras. Aunque no participó
del movimiento muralista, también hay que
llamar la atención a la obra de la
coyoacanense Frida Kahlo, compañera de
Rivera, que alcanzó fama mundial
especialmente en la década de 1990; y a la
de la catalana Remedios Varo, exiliada
española cuya producción más importante fue
producida en México.
Durante la
segunda mitad del siglo XX y a principios
del siglo XXI, han sido numerosos los
proyectos de renovación de la arquitectura
en la capital. Entre ellos hay que señalar
la construcción de Ciudad Santa Fe, la Torre
Pemex, la Torre Prisma, Torre del Caballito,
la Torre WTC, la Torre HSBC, la Torre
Libertad, la Torre Mayor y la Plaza Juárez,
obras que están destinadas al alojamiento de
sedes de importantes corporativos económicos
y dependencias gubernamentales. En la
escultura y la pintura, a partir de 1970
hubo un rompimiento con las tendencias
nacionalistas y el compromiso político del
muralismo mexicano, cuestión en la que mucho
tuvo que ver la crítica que José Luís Cuevas
planteara en su texto La cortina de nopal.
Por su parte, los escritores han intentado
acercarse más a las cuestiones de la vida
cotidiana, los problemas urbanos, pero
también han convertido a la capital en
escenario de las más variadas historias de
ficción. Entre los ejemplos más
representativos, hay que señalar a La Onda,
las crónicas de Monsiváis o la poesía de
Efraín Huerta.
En 1987, la
Unesco inscribió al Centro Histórico y a
Xochimilco en la lista del Patrimonio de la
Humanidad, honor que se repitió para la
Casa-Taller de Luís Barragán en 2004 y para
el campus de la Ciudad Universitaria de la
UNAM en 2007.
Gastronomía
En la ciudad de
México es posible encontrar una amplia gama
de alimentos. Existen zonas especializadas
en la oferta de comida preparada, como el
caso de la colonia Condesa, donde han
proliferado los pequeños restaurantes y
cafeterías. En otros sitios de la ciudad es
posible encontrar restaurantes
internacionales y de alta cocina,
representando las tradiciones culinarias de
países tan diversos como Francia, Italia,
Portugal, Polonia, España (incluyendo las
cocinas regionales de Castilla, Asturias,
Galicia y el país Vasco), Tailandia, Japón,
Corea, China, Marruecos, Líbano, Perú,
Argentina y Brasil. Desde luego, también
existen importantes establecimientos
dedicados a la gastronomía mexicana de todas
las regiones del país.
En lo que
respecta a la gastronomía local, ella misma
es un resumidero de las tradiciones
culinarias del país. La antigua tradición
gastronómica del Valle de México ha venido
desapareciendo, acompañada por una creciente
dificultad para conseguir los ingredientes
que eran nativos de la cuenca lacustre. En
la actualidad, conseguir ahuautle —hueva de
mosquitos lacustre— es prácticamente
imposible, amén de los patos silvestres y
las guías de calabaza que eran básicas en la
gastronomía de Iztapalapa. El mixmole —mole
de pescado— que se prepara en Míxquic ha
tenido que sustituir las lenguas de vaca
—una especie de quelite— por acelgas y los
pescados nativos, por carpas.
Por otra parte,
el Distrito Federal es sede de eventos
gastronómicos de envergadura nacional como
la Feria Nacional del Mole que se celebra
durante las tres primeras semanas de octubre
en San Pedro Atocpan (Milpa Alta).
Colonias y
barrios de atractivo turístico
El Centro
Histórico de la Ciudad de México.
La Colonia
Condesa (Casa de numerosos artistas
plásticos y artistas de cine y de
televisión, además de contar con una buena
cantidad de restaurantes y bares).
La Colonia Roma
es una de las colonias más antiguas de la
ciudad. En ella se pueden encontrar casas de
estilo antiguo y un gran número de parques y
plazas. Sin embargo ésta fue una de las
colonias más afectadas en el sismo de 1985,
por lo que muchas de las construcciones
originales de la zona fueron reemplazadas
por edificios o casas con estilos más
contemporáneos.
La Colonia
Polanco (Colonia de estilo Colonial
Californiano establecida en la década de los
20).
Coyoacán es uno
de los barrios culturales de mayor atracción
para el turismo tanto nacional como
extranjero; en esta zona, de características
netamente coloniales, tuvo Hernán Cortés una
de sus casas; es sede de muchos de los más
importantes museos de la ciudad; la calle
Fernández Leal es, según se dice, una de las
más costosas en términos de la adquisición
de una casa habitación; aquí tuvieron
también sus domicilios Frida Kahlo, Diego
Rivera, León Trotsky y Guati Rojo, entre
otros.
San Ángel
(barrio también colonial, al sur de la
ciudad, muy cerca de la Ciudad
Universitaria).
Centro histórico
de Tlalpan (barrio colonial, actualmente con
la presentación de numerosos eventos
culturales tanto en sus museos como en sus
plazas).
La Villa de
Guadalupe es el principal barrio religioso.
Allí se llevan a cabo, cada 12 de diciembre,
las principales festividades del aniversario
de la Virgen de Guadalupe, quizá una de las
imágenes católicas de mayor fervor en el
país.
La Zona Rosa,
barrio antiguamente dedicado sobre todo al
arte y a la cultura, hoy en día centra sus
actividades en el comercio y sobre todo es
sede de muchísimos antros (discotecas) y
bares para los jóvenes y punto de encuentro
para la comunidad LGBT.
Santa Fe, zona
donde inicialmente se encontraban los
tiraderos de basura de la ciudad, hoy día
está ocupada por algunos de los edificios de
oficinas más modernos, lo que, contrastado
con otras zonas más tradicionales, le da al
visitante la impresión de encontrarse en
otra ciudad.
El barrio de
Tepito (geográficamente casi sinónimo de la
colonia Morelos, pues sus límites se
sobreponen, junto con los del barrio de La
Lagunilla), con su antiquísimo mercado de
pulgas (mercado de chácharas, donde puede
conseguirse prácticamente todo tipo de
artículos viejos y usados, a precios
diversos: ropa, muebles, discos, aparatos de
sonido, libros, revistas, periódicos,
antigüedades miles; los constantes
operativos de la policía contra los
habitantes de este barrio, casi siempre
motivados por el tráfico de drogas, por un
lado, y por la corrupción de la corporación
policíaca, por el otro, le han dado, desde
hace muchos años, a esta zona un aire no
ciertamente pintoresco pero indudablemente
atractivo para el turismo tanto nacional
como extranjero).
El barrio de
Tacubaya (también uno de los más antiguos,
al poniente de la ciudad; en él se
encuentran el Museo Nacional de Cartografía
y el Museo Casa de la Bola, este último
ubicado en el Parque Lira).
Santa María la
Ribera es una colonia tradicional de la
Ciudad de México, con un gran valor
arquitectónico e histórico, ubicada en la
delegación Cuauhtémoc. Se le considera el
primer fraccionamiento moderno de la ciudad,
el cual anuncia el desbordamiento de la
ciudad con respecto a su traza original.
Surgió a partir de 1861 de la fragmentación
de la Hacienda de la Teja, en particular del
rancho de Santa María la Ribera, situado al
norte de la calzada de San Cosme. Su Alameda
ha sido recientemente remodelada y contiene
al Kiosko Morisco utilizado como Pabellón de
México en la Exposición Universal de Nueva
Orleans de 1884-1885.
Rascacielos
históricos de la ciudad:
En la ciudad de
México comenzaron a construirse edificios
habitables de más de 50 metros a principios
del siglo XX, siendo el primero el Edificio
La Nacional, que rebasó los 50 metros (mide
55 metros de altura, con un total de 13
pisos), cuya construcción comenzó en 1930 y
finalizó en 1932. Fue el edificio más alto
de México hasta el año 1945, año en que
finalizó la construcción del Edificio El
Moro, aunque teóricamente el Edificio
Corcuera fue en realidad el más alto de
México desde el año 1934 hasta 1946 cuando
es concluida la construcción de la Torre
Anáhuac, en 1957 fue el año en el cual
colapso tras el terremoto y por lo tanto
actualmente no es tomado en cuenta en las
listas como el edificio más alto de México
de los años 1934-1946, éste edificio medía
81 metros hasta el último piso y si se
tomaba en cuenta el anuncio que tenía
colocado en lo alto, medía 100 metros.
Contaba con 20 pisos, y se volvió uno de los
más conocidos de la Avenida Paseo de la
Reforma. Su construcción dio inicio en 1931
y finalizó en 1934.
En 1940 tuvo fin
la construcción del Edificio Miguel E. Abed
Apycsa, que mide 48.1 metros hasta el último
piso y, con la estructura de la antena,
alcanza 78.1 metros. Fue, al menos hasta
finales de la década de 1950, uno de los
tres edificios más altos de México.
Desde finales de
la década de los 40 se generó en la ciudad
un boom de edificaciones de más de 120
metros, obteniéndose así seis records por
los rascacielos más altos de América Latina.
Entre los
edificios más significativos que aún se
encuentran de pie se cuentan el Edificio El
Moro, ubicado en el Paseo de la Reforma.
Mide 70 metros y tiene 20 pisos. Para 1946
era uno de los más altos y modernos de
América Latina, debido a que fue el pionero
en cuanto a tecnología sísmica se refiere,
ya que incorporó un sistema de flotación
elástica, además de contar con el primer
letrero de gas neón en América Latina, este
edificio fue considerado el segundo más alto
de México en esa época, aunque hoy en día se
considere que fue el más alto de México ya
que el Edificio Corcuera colapso en 1957.
Ese mismo año
también tuvo fin la construcción de la Torre
Anáhuac, para convertirse en el edificio más
alto de América Latina hasta 1947, cuando
sería superado por el Altino Arantes en
Brasil. La Torre Contigo mide 125 metros, y
es un ejemplo de la arquitectura modernista.
En el año 2001 el edificio fue renovado en
la totalidad de su fachada y fue equipado
para ser uno de los llamados edificios
inteligentes.
Un año después
terminó la construcción de las oficinas
Centrales del I. M. S. S., que mide 60
metros en 13 pisos. Se encuentra ubicado en
el Paseo de la Reforma, frente a la Torre
Mayor. Está equipado con 35 amortiguadores
sísmicos y 40 pilotes de concreto reforzado
y acero, y es un ejemplo de la arquitectura
postmodernista.
En 1950 dio
inicio la construcción del Torre Miguel E
Abed, este ubicado en el Eje Central Lázaro
Cárdenas, el edifico mide 125 metros y tiene
29 pisos y, se convirtió en el rascacielos
más alto de México hasta el año 1956 cuando
es concluida la construcción de la Torre
Latinoamericana.
Entre los
edificios más representativos del país por
su arquitectura se encuentra la Biblioteca
Central de la UNAM, que mide 50 metros y
tiene 14 pisos. Su construcción finalizó en
1953 y abrió por primera vez sus puertas en
1955. Es uno de los edificios más
representativos de los años del modernismo.
Sobresale por su belleza y funcionalidad y,
sobre todo, su riqueza plástica, a través
del espectacular mural Representación
histórica de la cultura, del reconocido
pintor y arquitecto mexicano Juan O’Gorman.
La obra, de cuatro mil metros, contribuyó a
que el edificio fuese declarado Monumento
Artístico Nacional, y a que, a principios
del 2006, fuese propuesto ante la UNESCO
para que fuese declarada Patrimonio de la
Humanidad (nombramiento que finalmente
recibió en julio de ese mismo año).
Dentro del
complejo de la Ciudad Universitaria se
encuentra también la llamada Torre de
Humanidades II, de 55 metros de altura (o 65
metros, si se incluye la antena) y con 14
pisos. Alberga oficinas diversas de la UNAM,
y su construcción es también un ejemplo de
arquitectura modernista.
En 1956 concluyó
la construcción de la Torre Latinoamericana
que, con sus 204 metros de altura, se
convirtió en el rascacielos más alto de
América Latina durante 16 años. Fue, a nivel
mundial, el primer rascacielos construido en
una zona sísmica. Además, se inauguro como
el edificio con cristalería más alto del
planeta.
En 1972 la Torre
WTC, de 207 metros y 52 pisos, fue el
rascacielos más alto de Latinoamérica por
siete años.
A principios de
la década de los '80s empezó la construcción
del edificio que sería el segundo más alto
de Latinoamérica, la llamada Torre Pemex
que, en 1982, al ser concluida, se
convirtió, con 222 metros y 54 pisos, en el
rascacielos más alto de la región por varios
años, al menos hasta que fue reducida su
altura a 214 metros y 52 pisos y, por lo
tanto, fue superada por las Torres de Parque
Central, de 221 metros. En México siguió
siendo el más alto durante un lapso de 20
años, hasta finales del 2003, cuando se
finalizó la construcción de la Torre Mayor,
de 225.6 metros de altura y con 55 pisos,
actualmente el rascacielos más alto no sólo
de América Latina, sino de Iberoamérica.
A mediados de la
década de 1990 dio inicio el proyecto de lo
que sería uno de los mayores y modernos
distritos financieros del mundo y el mayor
de América Latina. El proyecto incluiría
edificios de corte moderno. Entre los
primeros edificios construidos se encuentra
el Punta Santa Fe, de 106 metros, que sería
el más alto hasta el año 2003, cuando se dio
por terminada la construcción de la Torre
Telefónica Movistar, de 112 metros. Esta
torre siguió siendo una de las más altas, al
menos hasta 2005, cuando finalizó la
construcción de la Torre Santa Fe Pads (de
145 metros de altura), actualmente el
segundo rascacielos más alto de Santa Fe.
Esta última construcción formó parte de una
primera fase, denominada City Santa Fe,
junto con los edificios: Panorama Santa Fe
(140 metros), Edificio H2O Condominios (140
metros), Edificio Punta Poniente (125
metros), Punta del Parque Torres A y B (120
metros), Haus Santa Fe (120 metros) y Torre
Oriente Santa Fe Residencial (120 metros) y
recientemente terminada su construcción la
Torre Paragon Santa Fe, convirtiéndose
oficialmente en agosto de 2008 en el
rascacielos más alto de Santa Fe.
En proyecto
también se encuentra la Torre Arena, un
rascacielos que tendrá una altura de 161
metros y que se convertirá, para el 2010, en
el tercer edificio más alto de Santa Fe.
Para la primera etapa de City Santa Fe se
encuentran en construcción los siguientes
rascacielos: Torre Ámsterdam (144 metros),
Torre Milán (130 metros) y Torre Barcelona
(111 metros). Para la segunda etapa de City
Santa Fe se encuentran en construcción la
Torre México (138 metros) y Torre Boston
(130 metros). Para la tercera etapa de City
Santa Fe se encuentran en construcción la
Torre City Santa Fe 2, que será en el 2010
el rascacielos más alto de Santa Fe, con una
altura de 235 metros, y la Torre City Santa
Fe 1, de 200 metros. Además, actualmente
esta zona de la ciudad de México se
considera uno de los mejores panoramas
urbanos (skylines, en inglés; también se
conocen con el nombre de horizontes
artificiales) en América Latina.
Otra zona de la
ciudad que tiene un "horizonte artificial"
definido, es la colonia Bosques de las
Lomas. Allí se encuentra una de las torres
más altas de la ciudad de México: la Torre
Altus, con sus 197 metros, es el cuarto
rascacielos más alto de México y el quinto
más alto de América Latina. También en esta
zona se encuentra el que fue el primer
edificio inteligente de América Latina: la
Torre Arcos Bosques I, de 161.5 metros, y
Torre Arcos Bosques II, recién construida,
de 161.2 metros de altura.
Actualmente la
capital mexicana presenta un boom de
edificaciones de más de 300 metros. Se
encuentran en construcción y en proyecto más
de 300 edificios, entre los que destacan,
por su altura y modernidad, la Torre
Bicentenario II, que será un rascacielos de
350 metros y 70 pisos y que pretende ser el
más alto de América Latina. También, en fase
de reubicación, se encuentra la Torre
Bicentenario, que medirá 300 metros y tendrá
67 pisos. Ambas torres serán el símbolo del
bicentenario de la Independencia de México.
Se prevé que la inauguración de la Torre
Bicentenario I tendrá lugar el 16 de
septiembre del 2010. Le seguirá el proyecto
que recién ha aparecido, la Torre Bancomer
que será un rascacielos de 278 metros y un
aproximado de 75 pisos, después de este le
seguirá Torre Reforma, cuya altura será de
260 metros, distribuidos en 60 pisos
(actualmente en construcción). Así mismo,
las Torres City Santa Fe serán dos
rascacielos de 200 y 235 metros, la Torre
Polarea Insignia de 205 metros y 54 pisos,
la Torre Punta Reforma de 204 metros
(actualmente en construcción) y la Torre
Reforma 296 de 196.1 metros de altura con 49
pisos.