|
La Ciudad
de México
es el Distrito Federal,
capital de los
Estados Unidos Mexicanos y sede
de los poderes federales de la Unión,[1]
de la que constituye una de sus 32
entidades federativas.
Por su altura sobre el nivel del mar, el
Distrito Federal ocupa climas que van desde
el templado hasta el frío húmedo y tundra
alpina en las partes más altas de las
sierras del sur. La temporada húmeda en el
Distrito Federal abarca de mayo a noviembre,
si bien la pluviosidad es mayor entre los
meses de junio y agosto. La última nevada
sobre la ciudad de México ocurrió el 12 de
enero de 1967 en la que nevó en toda la
ciudad de México completa. El patrón de las
lluvias indica que son más abundantes
mientras mayor sea la
altitud de un sitio. Por ello,
las partes bajas cercanas al vaso del lago
de Texcoco suelen ser más secas que las
cumbres del Ajusco. De igual manera, la
altitud condiciona la temperatura y los
ecosistemas en el Distrito Federal. La zona
que comprende el norte de
Iztapalapa, los territorios de
Iztacalco y
Venustiano Carranza y el oriente
de
Gustavo A. Madero es la región
más seca y templada. En contraste, las
cumbres de Chichinauhtzin y el Ajusco están
cubiertas de bosques de
pino y
encino, donde aún es posible
encontrar algunas especies animales salvajes
como el
teporingo (endémico de las
regiones volcánicas del centro de México),
serpientes de cascabel y aves de diferentes
especies.
Sede de varios de los principales escenarios
de la
cultura mexicana, el Distrito
Federal es también un punto en el que se
encuentran expresiones culturales de las
diferentes regiones y
grupos étnicos que forman parte
de la nación. No obstante ser el ámbito
urbano más extenso del país, en la ciudad de
México las expresiones culturales milenarias
conviven al lado de los símbolos de la
modernidad. Cabe destacar que es una de las
ciudades en el mundo con un elevado número
de
Teatros y la primera en número de
Museos.
Un ejemplo de los nuevos escenarios es el
Muac, primer museo público de
arte contemporáneo en México. Se ubica en el
Centro Cultural Universitario, dentro de
Ciudad Universitaria de la UNAM, concebido
de forma integral, en su arquitectura,
gestión, museología, interpretación, para el
arte contemporáneo.
Festividades y otras expresiones de la cultura popular
El Distrito Federal es sede de importantes
festividades a nivel nacional, que van desde
la secular celebración del
Día de la Independencia en el
Zócalo hasta festividades de
orden religiosa como la Representación de la
Pasión de Jesús en
Iztapalapa,[55]
el
Día de Muertos en
Míxquic[56]
o las peregrinaciones a la
Basílica de Guadalupe.[57]
Todos estos sucesos atraen a cientos de
miles de personas procedentes de todo el
país y del extranjero a la capital. Algunas
demarcaciones tienen calendarios saturados
de festividades populares, como
Milpa Alta[58]
cuyo número alcanza la cifra de setecientas
fiestas anuales. Al lado de las tradiciones
nativas del Distrito Federal, la inmigración
ha contribuido a la integración en la
cultura capitalina de eventos como la
Guelaguetza, impulsada por los
migrantes oaxaqueños; o bien, la celebración
del
Año Nuevo Chino. A finales del
siglo XX y principios del XXI, la
globalización ha permitido la
proliferación en la capital de expresiones
extranjeras que se han mezclado con las
preexistentes. Así, por ejemplo, es posible
observar la iconografía del
Halloween en los altares de
muertos;[59]
grafitis introducidos por los
migrantes que volvieron, y que forman parte
del paisaje urbano del Distrito Federal; o
bien, las incontables reelaboraciones del
rock que realizan grupos
capitalinos, comerciales y subterráneos.
Aunque el Distrito Federal no destaca por su
producción de artes populares, es posible en
sus calles, mercados y otros sitios creados
especialmente para el comercio de
artesanía encontrar una gran
variedad de productos venidos de diversas
partes del país, a los que se han sumado
otros provenientes de
Asia y países como
Guatemala y
Ecuador. De la producción local,
hay que señalar la producción textil de San
Miguel Topilejo (Tlalpan).[60]
La ciudad de México cuenta con una gran
tradición oral, que va desde los
muy antiguos mitos como
La Llorona que supuestamente
estaría relacionado con la
Cihuacóatl mexica; hasta la
leyenda, muy difundida en los hospitales
capitalinos, de La Planchada que
versa de una enfermera espectral que sana
milagrosamente a los muertos desahuciados de
los que cuida.[61
De antigüedad milenaria, el patrimonio
cultural de la ciudad de México contiene
muestras significativas de las culturas que
se han sucedido en el tiempo en su
territorio. Los sitios arqueológicos en el
Distrito Federal son muchos, aunque algunos
de ellos son prácticamente desconocidos.
Entre los más importantes hay que señalar a
Cuicuilco, que posee la
construcción más antigua de la entidad,[62]
y el
Templo Mayor. En este último
sitio se han encontrado piezas de estatuaria
magnífica, como la estatua de
Coatlicue o la
Piedra del Sol, dos iconos
representativos del arte
mexica precolombino. Y aunque con
la conquista se interrumpió la producción
literaria de los pueblos nativos, algo de
ella ha subsistido hasta nuestros días a
través de las crónicas coloniales, que han
sido investigadas y traducidas por autores
como
Ángel María Garibay K. y
Miguel León-Portilla.[63]
Aunque la colonización española significó la
desaparición del modo de vida de los
mesoamericanos, también implicó el punto de
partida en la formación de la
cultura mexicana de nuestros
días.[64]
En aquel tiempo tuvo lugar un proceso de
mestizaje que se observó desde el
idioma[65]
hasta las expresiones artísticas. Por ello,
y sobre todo en el siglo XVI, la plástica y
la arquitectura de la ciudad de México y los
pueblos aledaños —notablemente Xochimilco—
fue mezclando elementos indígenas y
europeos. El
Centro Histórico de la Ciudad de México
se llenó de grandes construcciones a lo
largo de su historia, al grado que existen
ahí 1.436 edificios históricos repartidos en
9 km² superficie,[66]
muchos de ellos de origen colonial. Esto ha
valido para que el
centro histórico fuese declarado
Patrimonio cultural de la Humanidad
por la
UNESCO. En otros sitios del
Distrito Federal fueron construidas
edificaciones religiosas —como el convento
de La Asunción en Milpa Alta, la Catedral de
Xochimilco o la Antigua Basílica de
Guadalupe— y seculares —como el
Castillo de Chapultepec o el
Ayuntamiento de Coyoacán—. En la literatura,
figuras como
Sor Juana Inés de la Cruz y
Carlos de Sigüenza y Góngora
dieron brillo a las letras en lengua
española. El
siglo XIX fue una época de
constantes conflictos nacionales. Por ello,
en la primera mitad de la centuria, no se
ejecutaron grandes obras arquitectónicas en
la ciudad ni en sus inmediaciones. En
contraste, el gobierno
porfirista se empeñó en
modernizar la ciudad, y para ello adoptó la
moda arquitectónica francesa de la que son
ejemplos el
Palacio de Bellas Artes, el
Palacio Postal y las colonias de
clase media que se desarrollaron en el
tiempo aquél, como la
Roma y
Santa María la Ribera. En el
siglo XIX, la
Academia de San Carlos formó a
muchos de los arquitectos y pintores
mexicanos más representativos de la época,[67]
entre los que hay que señalar la obra
pictórica del
mexiquense
José María Velasco, productor de
una amplia colección de estampas del paisaje
decimonónico del Distrito Federal. En la
literatura destaca la novela
El Periquillo Sarniento, de
Lizardi, la obra de los
escritores liberales de la
Reforma y poetas
modernistas del Porfiriato como
Manuel Gutiérrez Nájera.
Luego de que la
Revolución se instaló en el
poder, los gobiernos emanados de ella en la
primera mitad del siglo XX se dieron a la
tarea de fomentar la cultura como un
mecanismo de legitimación. Obras
arquitectónicas como el
Edificio La Nacional (que fue el
primer edificio de más de 50 metros
habitable) en la ciudad, el
Edificio El Moro,[68]
Torre Anáhuac,
Torre Latinoamericana,[69]
Edificio Miguel E Abed,
Torre Insignia y la
Torre de Tlatelolco pretendían
dar una imagen de una ciudad moderna. Se
construyeron obras públicas como la
Ciudad Universitaria y se
entubaron los ríos que pasaban por la zona
central del Distrito Federal. Pero fue
especial el desarrollo del muralismo
mexicano con clara vocación
socialista, entre cuyos
principales representantes se encontraban
Rivera,
Siqueiros y
Orozco. El muralismo se proponía
el desarrollo de un arte que sirviera
público para instruir a las clases
trabajadoras.[70]
Aunque no participó del movimiento
muralista, también hay que llamar la
atención a la obra de la coyoacanense
Frida Kahlo, compañera de Rivera,
que alcanzó fama mundial especialmente en la
década de 1990; y a la de la
catalana
Remedios Varo, exiliada española
cuya producción más importante fue producida
en México.
Durante la segunda mitad del siglo XX y a
principios del siglo XXI, han sido numerosos
los proyectos de renovación de la
arquitectura en la capital. Entre ellos hay
que señalar la construcción de
Ciudad Santa Fe, la
Torre Pemex, la
Torre Prisma,
Torre del Caballito, la
Torre WTC, la
Torre HSBC, la
Torre Libertad, la
Torre Mayor y la
Plaza Juárez, obras que están
destinadas al alojamiento de sedes de
importantes corporativos económicos y
dependencias gubernamentales. En la
escultura y la pintura, a partir de
1970 hubo un rompimiento con las
tendencias nacionalistas y el compromiso
político del muralismo mexicano, cuestión en
la que mucho tuvo que ver la crítica que
José Luis Cuevas planteara en su
texto La cortina de nopal. Por su
parte, los escritores han intentado
acercarse más a las cuestiones de la vida
cotidiana, los problemas urbanos, pero
también han convertido a la capital en
escenario de las más variadas historias de
ficción. Entre los ejemplos más
representativos, hay que señalar a
La Onda, las crónicas de
Monsiváis o la poesía de
Efraín Huerta.
En 1987, la
Unesco inscribió al Centro
Histórico y a
Xochimilco en la lista del
Patrimonio de la Humanidad,[71]
honor que se repitió para la
Casa-Taller de Luis Barragán en
2004[72]
y para el campus de la
Ciudad Universitaria de la UNAM
en 2007.
Gastronomía
En la ciudad de México es posible encontrar
una amplia gama de alimentos. Existen zonas
especializadas en la oferta de comida
preparada, como el caso de la colonia
Condesa, donde han proliferado los pequeños
restaurantes y cafeterías. En otros sitios
de la ciudad es posible encontrar
restaurantes internacionales y de
alta cocina, representando las
tradiciones culinarias de países tan
diversos como Francia, Italia, Portugal,
Polonia, España (incluyendo las cocinas
regionales de Castilla, Asturias, Galicia y
el país Vasco), Tailandia, Japón, Corea,
China, Marruecos, Líbano, Perú, Argentina y
Brasil. Desde luego, también existen
importantes establecimientos dedicados a la
gastronomía mexicana de todas las
regiones del país.
En lo que respecta a la gastronomía local,
ella misma es un resumidero de las
tradiciones culinarias del país. La antigua
tradición gastronómica del
Valle de México ha venido
desapareciendo, acompañada por una creciente
dificultad para conseguir los ingredientes
que eran nativos de la cuenca lacustre. En
la actualidad, conseguir
ahuautle —hueva de mosquitos
lacustre— es prácticamente imposible, amén
de los
patos silvestres y las guías de
calabaza que eran básicas en la
gastronomía de
Iztapalapa. El
mixmole —mole de pescado— que se
prepara en
Míxquic ha tenido que sustituir
las lenguas de vaca —una especie de
quelite— por acelgas y los
pescados nativos, por carpas.
Por otra parte, el Distrito Federal es sede
de eventos gastronómicos de envergadura
nacional como la
Feria Nacional del Mole que se
celebra durante las tres primeras semanas de
octubre en San Pedro Atocpan (Milpa
Alta).
Colonias y barrios de atractivo turístico
·
El
Centro Histórico de la Ciudad de México.
·
La
Colonia Condesa (Casa de
numerosos artistas plásticos y artistas de
cine y de televisión, además de contar con
una buena cantidad de restaurantes y bares).
·
La
Colonia Roma es una de las
colonias más antiguas de la ciudad. En ella
se pueden encontrar casas de estilo antiguo
y un gran número de parques y plazas. Sin
embargo ésta fue una de las colonias más
afectadas en el sismo de 1985, por lo que
muchas de las construcciones originales de
la zona fueron reemplazadas por edificios o
casas con estilos más contempoáneos.
·
La Colonia
Polanco (Colonia de estilo
Colonial Californiano establecida en la
década de los 20).
·
Coyoacán es uno de los barrios
culturales de mayor atracción para el
turismo tanto nacional como extranjero; en
esta zona, de características netamente
coloniales, tuvo
Hernán Cortés una de sus casas;
es sede de muchos de los más importantes
museos de la ciudad; la calle
Fernández Leal es, según se dice,
una de las más costosas en términos de la
adquisición de una casa habitación[cita requerida];
aquí tuvieron también sus domicilios
Frida Kahlo,
Diego Rivera,
León Trotsky y
Guati Rojo, entre otros.
·
San Ángel (barrio también
colonial, al sur de la ciudad, muy cerca de
la
Ciudad Universitaria).
·
Centro histórico de Tlalpan
(barrio colonial, actualmente con la
presentación de numerosos eventos culturales
tanto en sus museos como en sus plazas).
·
La
Villa de Guadalupe es el
principal barrio religioso. Allí se llevan a
cabo, cada 12 de diciembre, las principales
festividades del aniversario de la Virgen de
Guadalupe, quizá una de las imágenes
católicas de mayor fervor en el país.
·
La
Zona Rosa, barrio antiguamente
dedicado sobre todo al arte y a la cultura,
hoy en día centra sus actividades en el
comercio y sobre todo es sede de muchísimos
antros (discotecas) y bares para los jóvenes
y punto de encuentro para la comunidad
LGBT.
·
Santa Fe, zona donde inicialmente
se encontraban los tiraderos de basura de la
ciudad, hoy día está ocupada por algunos de
los edificios de oficinas más modernos, lo
que, contrastado con otras zonas más
tradicionales, le da al visitante la
impresión de encontrarse en otra ciudad.
·
El barrio de
Tepito (geográficamente casi
sinónimo de la
colonia Morelos, pues sus límites
se sobreponen, junto con los del barrio de
La Lagunilla), con su antiquísimo
mercado de pulgas (mercado
de chácharas, donde puede
conseguirse prácticamente todo tipo de
artículos viejos y usados, a precios
diversos: ropa, muebles, discos, aparatos de
sonido, libros, revistas, periódicos,
antigüedades miles; los constantes
operativos de la policía contra los
habitantes de este barrio, casi siempre
motivados por el tráfico de drogas, por un
lado, y por la corrupción de la corporación
policíaca, por el otro, le han dado, desde
hace muchos años, a esta zona un aire no
ciertamente pintoresco pero indudablemente
atractivo para el turismo tanto nacional
como extranjero).
·
El barrio de
Tacubaya (también uno de los más
antiguos, al poniente de la ciudad; en él se
encuentran el
Museo Nacional de Cartografía y
el
Museo Casa de la Bola, este
último ubicado en el
Parque Lira).
·
Santa María la Ribera es una
colonia tradicional de la Ciudad de México,
con un gran valor arquitectónico e
histórico, ubicada en la delegación
Cuauhtémoc. Se le considera el primer
fraccionamiento moderno de la ciudad, el
cual anuncia el desbordamiento de la ciudad
con respecto a su traza original. Surgió a
partir de 1861 de la fragmentación de la
Hacienda de la Teja, en particular del
rancho de Santa María la Ribera, situado al
norte de la calzada de San Cosme. Su Alameda
ha sido recientemente remodelada y contiene
al
Kiosko Morisco utilizado como
Pabellón de México en la
Exposición Universal de Nueva Orleans de
1884-1885.
Rascacielos históricos de la ciudad
Artículo principal:
Lista de rascacielos en el Distrito Federal
En la ciudad de México comenzaron a
construirse edificios
habitables de más de 50
metros a principios del
siglo XX, siendo el primero el
Edificio La Nacional, que rebasó
los 50 metros (mide 55 metros de altura, con
un total de 13 pisos), cuya construcción
comenzó en
1930 y finalizó en
1932. Fue el edificio más alto de
México hasta el año
1945, año en que finalizó la
construcción del
Edificio El Moro, aunque
teóricamente el
Edificio Corcuera fue en realidad
el más alto de México desde el año
1934 hasta
1946 cuando es concluida la
construcción de la
Torre Anáhuac, en
1957 fue el año en el cual
colapso tras el terremoto y por lo tanto
actualmente no es tomado en cuenta en las
listas como el edificio más alto de México
de los años 1934-1946, éste edificio medía
81 metros hasta el último piso y si se
tomaba en cuenta el anuncio que tenía
colocado en lo alto, medía 100 metros.
Contaba con 20 pisos, y se volvió uno de los
más conocidos de la Avenida
Paseo de la Reforma. Su
construcción dio inicio en
1931 y finalizó en
1934.
En 1940 tuvo fin la construcción del
Edificio Miguel E. Abed Apycsa,
que mide 48.1 metros hasta el último piso y,
con la
estructura de la
antena, alcanza 78.1 metros. Fue,
al menos hasta finales de la década de 1950,
uno de los tres edificios más altos de
México.
Desde finales de la década de los
40 se generó en la ciudad un
boom de edificaciones de más de 120
metros, obteniéndose así seis
récords por los
rascacielos más altos de
América Latina.
Entre los edificios más significativos que
aún se encuentran de pie se cuentan el
Edificio El Moro, ubicado en el
Paseo de la Reforma. Mide 70 metros y tiene
20 pisos. Para
1946 era uno de los más altos y
modernos de
América Latina, debido a que fue
el pionero en cuanto a
tecnología sísmica se refiere, ya
que incorporó un sistema de
flotación elástica, además de
contar con el primer letrero de
gas neón en América Latina, este
edificio fue considerado el segundo más alto
de México en esa época, aunque hoy en día se
considere que fue el más alto de México ya
que el Edificio Corcuera colapso en 1957.
Ese mismo año también tuvo fin la
construcción de la
Torre Anáhuac, para convertirse
en el edificio más alto de América Latina
hasta
1947, cuando sería superado por
el
Altino Arantes en Brasil. La
Torre Contigo mide 125 metros, y es un
ejemplo de la arquitectura modernista. En el
año
2001 el edificio fue renovado en
la totalidad de su fachada y fue equipado
para ser uno de los llamados
edificios inteligentes.
Un año después terminó la construcción de
las
oficinas Centrales del I. M. S. S.,
que mide 60 metros en 13 pisos. Se encuentra
ubicado en el Paseo de la Reforma, frente a
la Torre Mayor. Está equipado con 35
amortiguadores sísmicos y 40 pilotes de
concreto reforzado y acero, y es un ejemplo
de la
arquitectura postmodernista.
En
1950 dio inicio la construcción
del
Torre Miguel E Abed, este ubicado
en el
Eje Central Lázaro Cárdenas, el
edifico mide 125 metros y tiene 29 pisos y,
se convirtio en el rascacielos más alto de
México hasta el año 1956 cuando es concluida
la construcción de la
Torre Latinoamericana.
Entre los edificios más representativos del
país por su arquitectura se encuentra la
Biblioteca Central de la UNAM,
que mide 50 metros y tiene 14 pisos. Su
construcción finalizó en
1953 y abrió por primera vez sus
puertas en
1955. Es uno de los edificios más
representativos de los años del
modernismo. Sobresale por su
belleza y funcionalidad y, sobre todo, su
riqueza plástica, a través del espectacular
mural
Representación histórica de la cultura,
del reconocido pintor y arquitecto mexicano
Juan O’Gorman. La obra, de cuatro
mil metros, contribuyó a que el edificio
fuese declarado
Monumento Artístico Nacional, y a
que, a principios del 2006, fuese propuesto
ante la
Unesco para que fuese declarada
Patrimonio de la Humanidad
(nombramiento que finalmente recibió en
julio de ese mismo año).
Dentro del complejo de la
Ciudad Universitaria se encuentra
también la llamada
Torre de Humanidades II, de 55
metros de altura (o 65 metros, si se incluye
la antena) y con 14 pisos. Alberga oficinas
diversas de la
UNAM, y su construcción es
también un ejemplo de
arquitectura modernista.
En
1956 concluyó la construcción de
la
Torre Latinoamericana que, con
sus 204 metros de altura, se convirtió en el
rascacielos más alto de América Latina
durante 16 años. Fue, a nivel mundial, el
primer rascacielos construido en una zona
sísmica. Además, se inauguro como el
edificio con cristalería más alto del
planeta.
En
1972 la
Torre WTC, de 207 metros y 52
pisos, fue el rascacielos más alto de
Latinoamérica por siete años.
A principios de la década de los
'80s empezó la construcción del
edificio que sería el segundo más alto de
Latinoamérica, la llamada
Torre Pemex que, en 1982, al ser
concluida, se convirtió, con 222 metros y 54
pisos, en el rascacielos más alto de la
región por varios años, al menos hasta que
fue reducida su altura a 214 metros y 52
pisos y, por lo tanto, fue superada por las
Torres de Parque Central, de 221
metros. En
México siguió siendo el más alto
durante un lapso de 20 años, hasta finales
del
2003, cuando se finalizó la
construcción de la
Torre Mayor, de 225.6 metros de
altura y con 55 pisos, actualmente el
rascacielos más alto no sólo de América
Latina, sino de
Iberoamérica.
A mediados de la década de
1990 dio inicio el proyecto de lo
que sería uno de los mayores y modernos
distritos financieros del mundo y el mayor
de
América Latina. El proyecto
incluiría edificios de corte moderno. Entre
los primeros edificios construidos se
encuentra el
Punta Santa Fe, de 106 metros,
que sería el más alto hasta el año 2003,
cuando se dio por terminada la construcción
de la
Torre Telefónica Movistar, de 112
metros. Esta torre siguió siendo una de las
más altas, al menos hasta
2005, cuando finalizó la
construcción de la
Torre Santa Fe Pads (de 145
metros de altura), actualmente el segundo
rascacielos más alto de Santa Fe. Esta
última construcción formó parte de una
primera fase, denominada City Santa Fe,
junto con los edificios:
Panorama Santa Fe (140 metros),
Edificio H2O Condominios (140
metros),
Edificio Punta Poniente (125
metros),
Punta del Parque Torres A y B
(120 metros),
Haus Santa Fe (120 metros) y
Torre Oriente Santa Fe Residencial
(120 metros) y recientemente terminada su
construcción la
Torre Paragon Santa Fe,
convirtiéndose oficialmente en agosto de
2008 en el rascacielos más alto
de Santa Fe.
En proyecto también se encuentra la
Torre Arena, un rascacielos que
tendrá una altura de 161 metros y que se
convertirá, para el 2010, en el tercer
edificio más alto de Santa Fe. Para la
primera etapa de City Santa Fe se
encuentran en construcción los siguientes
rascacielos:
Torre Ámsterdam (144 metros),
Torre Milán (130 metros) y
Torre Barcelona (111 metros).
Para la segunda etapa de City Santa Fe
se encuentran en construcción la
Torre México (138 metros) y
Torre Boston (130 metros). Para
la tercera etapa de City Santa Fe se
encuentran en construcción la
Torre City Santa Fe 2, que será
en el 2010 el rascacielos más alto de Santa
Fe, con una altura de 235 metros, y la
Torre City Santa Fe 1, de 200
metros. Además, actualmente esta zona de la
ciudad de México se considera uno de los
mejores
panoramas urbanos (skylines,
en inglés; también se conocen con el nombre
de horizontes artificiales) en
América Latina.
Otra zona de la ciudad que tiene un
"horizonte artificial" definido, es la
colonia Bosques de las Lomas. Allí se
encuentra una de las torres más altas de la
ciudad de México: la
Torre Altus, con sus 197 metros,
es el cuarto rascacielos más alto de México
y el quinto más alto de América Latina.
También en esta zona se encuentra el que fue
el primer edificio inteligente de América
Latina: la
Torre Arcos Bosques I, de 161.5
metros, y
Torre Arcos Bosques II, recién
construida, de 161.2 metros de altura.
Actualmente la capital mexicana presenta un
boom de edificaciones de más de 300
metros. Se encuentran en construcción y en
proyecto más de 300 edificios, entre los que
destacan, por su altura y modernidad, la
Torre Bicentenario II, que será
un rascacielos de 350 metros y 70 pisos y
que pretende ser el más alto de
América Latina. También, en fase
de reubicación, se encuentra la
Torre Bicentenario, que medirá
300 metros y tendrá 67 pisos. Ambas torres
serán el símbolo del bicentenario de la
Independencia de México. Se prevé
que la inauguración de la Torre Bicentenario
I tendrá lugar el
16 de septiembre del
2010. Le seguirá el proyecto que
recién ha aparecido, la
Torre Bancomer que será un
rascacielos de 278 metros y un aproximado de
75 pisos, después de este le seguirá
Torre Reforma, cuya altura será
de 260 metros, distribuidos en 60 pisos
(actualmente en construcción). Así mismo,
las
Torres City Santa Fe serán dos
rascacielos de 200 y 235 metros, la
Torre Polarea Insignia de 205
metros y 54 pisos, la
Torre Punta Reforma de 204 metros
(actualmente en construcción) y la
Torre Reforma 296 de 196.1 metros
de altura con 49 pisos.
|